jueves, 27 de marzo de 2014

Los beneficios de la siesta infantil

 La siesta infantil



El hábito de dormir la siesta, costumbre muy española, tiene grandes beneficios para los niños, sobretodo en la etapa infantil. Durante los primeros cuatro o cinco años de vida ese descanso después de comer es tan importante para su desarrollo como el descanso de la  noche.
Siempre se ha dicho que la siesta les ayuda a cargar pilas, y es verdad, tanto física como psíquicamente  y ello les permite:


v     estar más tranquilos y relajados
v     de mejor humor, más contentos
v     más sociables y abiertos
v     más atentos y receptivos a los aprendizajes
v     menos nerviosos e irritables,
v     menos cansados

Según estudios sobre el sueño infantil, dormir poco y mal se relaciona con un peor rendimiento escolar y aumento de terrores nocturnos, característicos en estas edades. Hoy vemos en los colegios niños que llegan ya cansados y  que se duermen en clase por falta de horas de sueño.

¿Como debe de ser la siesta de nuestros hijos?

Cada niño tiene sus propias necesidades de sueño, cada organismo es diferente, nos pasa igual a los adultos, tampoco todos los días son iguales, ni se tiene la misma actividad, ni la misma energia. También influye la etapa de crecimiento en la que se encuentre vuestro hijo, no es lo mismo un niño de meses, de un año, que uno de tres o cuatro. A partir de de los cuatro generalmente no quieren “perderse algo interesante” reciben demasiados estímulos del mundo exterior  y por eso niegan a dormir la siesta aunque la necesiten.

Por la fuerza se consiguen pocas cosas bien, por eso es mejor  preparar el ambiente para que duerman la siesta y evitar distracciones. En estas edades les podemos motivar con facilidad. A veces lo que quieren es un ratito de contacto físico con nosotros de cariño y enseguida caen.

Las rutinas son importantísimas en la educación de los niños en etapa infantil por eso os recomiendo establecer una rutina para dormir la siesta. Diaria, a la misma hora más o menos, después de comer y de asearse, con algo de luz.  Con una duración entre media hora y hora y media como mucho. Y procurando que el ambiente de la casa sea tranquilo, sin ruidos que puedan despertar su curiosidad y así terminar con su siesta.

La siesta es reponer fuerzas, un ratito corto, tiene que diferenciarse bien de lo que es irse a la cama por la noche.

Hay padres que si su hijo es muy movido una vez que está dormido les hace duelo y le dejan dormir hasta tres o más horas, luego pasa que el niño tiene demasiadas pilas y le cuesta dormir por la noche, se acuesta tarde y los padres están agotados.
Otros  padres  optan  directamente por eliminar la siesta a sus hijos si por la noche les cuesta dormirse, pero si tu hijo la necesita no se la quites, que la haga más corta.
También no es del todo cierta la creencia de que “cuanto más cansado esté mejor dormirá” , no siempre ocurre así ya que algunos niños que cuanto más cansados están más nerviosos se ponen y más les cuesta conciliar el sueño.

 Si no puedes conseguir que tu hijo duerma la siesta enséñale que es un rato de descanso, de paz y tranquilidad en el que no gaste demasiadas energías, un rato en el que no se pueden hacer ciertas actividades de movimiento o ruidosas, un rato en el que puede hacer otras cosas como  ver o leer cuentos, hacer un puzzle, ver una peli con el sonido bajo, etc. que respeten el descanso del resto de la familia.

Fomentar en vuestros hijos el hábito de la siesta, está demostrado que está lleno de beneficios no solo para ellos sino también para la paz familiar.




Que tengáis un feliz descanso.

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