lunes, 9 de junio de 2014

El gran valor de una sonrisa

El gran valor de una sonrisa



En 1963, el diseñador gráfico Harvey Ball diseñó en diez minutos su famosa creación del rostro sonriente de color amarillo para una empresa de seguros. Fue para una campaña de amistad en cuyo manual del empleado se incluía la orden de sonreír en horas de trabajo, en el trato con los compañeros, con los clientes e incluso mientras hablaban por teléfono. Como al principio no se registró la imagen al final se quedó de dominio público. Hoy en día, utilizamos estos iconos en muchas ocasiones. Es divertido y está muy bien, pero no debe suplantar a nuestro verdadero rostro, aunque los utilicemos en diferentes medios, tenemos que sonreír nosotros mismos.

Sonreír tiene muchos beneficios para la salud. Te rejuvenece, te alivia el estrés,  oxigena tu cerebro y tu cuerpo, te ayuda a vivir más y con mejor calidad, favorece tus relaciones sociales ...

En clase a mis alumnos les encanta que les pinte una "carita sonriente" en la mano como signo de su buen hacer y su buen comportamiento. La mayor felicidad del día llegar a casa con una "happy face"  de la profe. Que los papas la vean, sonrían , le feliciten y le pregunten ¿porque? ¿Que has hecho bien hoy? es un gran momento de felicidad para los pequeños. Hay miles de motivos para que un niño de infantil se gane una "carita sonriente" y que le contagia la suya propia y la de sus padres.


Os dejo este precioso poema que he encontrado en Internet y que según parece es anónimo. Pero que deberíamos tenerlo siempre muy cerca para no perder en nuestro rostro esa sonrisa que nos ilumina y e ilumina al mundo entero.

Una sonrisa
Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.

Es símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.

Anima a los más deprimidos. 

No se puede comprar, ni prestar, ni robar, 

pues es una cosa que no tiene valor, hasta el 

momento en que se da. 

Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe 

dar una sonrisa más,

 sea generoso, dele la suya.

Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa

 como el que no puede dársela a los demás


Si te ha gustado proponte estos tres objetivos:

  • Comienza el día con una sonrisa, dando gracias por todo lo bueno que tienes, que seguro que es mucho. A pesar de todas las adversidades como dice el refrán " A mal tiempo buena cara"
  • Ya sabes una sonrisa puede ser contagiosa, contagia sin miedo, te lo agradecerán, es una enfermedad buenísima.
  • Regala sonrisas a los que te rodean, las sonrisas no entienden de crisis.

Comparte esto con las personas que quieres para que contagien sonrisas.
¡Feliz día a todos.!


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