jueves, 17 de julio de 2014

Jugando a ser cocineros

Jugando a ser el chef de tu casa

Siempre me ha gustado la cocina, aprender nuevas recetas, experimentar, sorprender a mis invitados y esta afición también he querido transmitírsela a mis hijos. La verdad es que ha sido fácil ya que a ellos también les ha gustado desde siempre.
Tengo la teoría de que a los niños que se les familiariza con los olores, colores y sabores de los alimentos y de la comida salen mejores comedores. Nunca me ha importado que mis hijos estuviesen en la cocina mientras yo cocinaba, siempre he pensado que era enriquecedor para ellos.

Mis hijos siempre me han ayudado en la cocina, desde los tres años o quizas antes, pasándome algún ingrediente, batiendo huevos o utilizando la batidora, empanando la carne, haciendo albóndigas y aunque no llegasen a la encimera enseguida cogían una banqueta y se subían. Siempre han mostrado desde que eran muy pequeños interés por como hacía las comidas, que ingredientes les echaba, a que olían, que llevaba la salsa, etc. 


No tenían aún 4 ni 6 años cuando los Reyes Magos les trajeron a mis hijas mayores, sus primeros delantales y unos utensilios para hacer bizcochos de verdad, no de juguete. 

Ahora están muy de moda los programas de cocina tipo "master chef" etc.

Fue hace 4 veranos cuando se me ocurrió hacer con mis hijos una experiencia que resultó ser maravillosa, todo empezó casi como un juego ¿Quien quiere cocinar con mamá? a lo que enseguida respondieron, al unisono los tres, con un rotúndo y chillón  yooooo . Así que para evitar discusiones lo hicimos por turnos. Os explico como fue la experiencia que desde entonces no hemos dejado de practicar cuando tenemos tiempo.



Cada día uno de mis hijos cocina conmigo, los turnos los empezamos de mayor a menor. 
Cada día cada uno de "los pequeños chef" debía elegir el menú; un primero , un segundo y un postre. Debía ser equilibrado y pensar también en la cena. 
Por su puesto antes les enseñé la pirámide alimentaria y como tenían elegir el menú, que los primeros tenían que ser ensaladas, pasta, arroces, verduras, legumbres, que los segundos podían elegir entre carnes o pescados y para las cenas mejor los huevos. 


Al principio todos quería cocinar pasta o sus platos favoritos, para evitar líos, si uno cocinaba pasta una semana ya no le tocaba en las dos siguientes, a no ser que uno de sus hermanos se lo cediese y lo mismo con el resto de alimentos.
El día anterior tenían que decirme a mi el menú que querían cocinar, juntos lo hablábamos, hacíamos la lista de ingredientes e íbamos a comprar lo que nos faltase (esta es una forma también de dedicar un tiempo exclusivo a cada hijo cuando se es familia numerosa y todos te reclaman).
El que cocinaba, también tenía que servir a los comensales y recoger la cocina ayudado por los papas.
Al principio yo les daba las indicaciones, les ayudaba pero ellos querían solos, así que enseguida lo fueron consiguiendo. Por supuesto aprenden a cocinar y a recoger, hacer de cocinero y de pinche a la vez.



Este sencilla idea "Jugamos a ser cocineros" es mucho más profunda de lo que parece, tiene mucho jugo interior, seguro que no habéis parado a pensar la cantidad de objetivos educativos que se trabajan con ella.

Objetivos de "jugando a ser cocineros":
  1. Servicio a los demás. El cocinar para los demás, pensar en los gustos de todos, servirles, saber que ese día hay un trabajo extra que tiene que salir bien con cariño y esmero. Trabajas la responsabilidad y la servidumbre en tu hijo.
  2. Elegir con cabeza el menú para que sea equilibrado no por capricho, estudiar la pirámide alimentaria. Comer sano y saludable. Trabajas nociones de nutrición.
  3. Ir a la compra de los ingredientes, valorar cuales son los mejores productos, aprender a comprar (no ser espectador), descubrir también el valor de las cosas y sin derrochar. Trabajas el consumo responsable,reciedumbre, aprender a identificar los ingredientes.
  4. Aprender los tiempos,las cosas buenas cuestan hacerlas bien. Trabajas la paciencia y el reloj.
  5. Aprender vocabulario culinario, recetas...Trabajas su vocabulario y sus conocimientos culinarios.
  6. Valorar lo que cuestan las cosas,  nos ayuda a esforzarnos más en hacer las cosas bien y agradecer el trabajo de los demás, conseguimos que protesten menos tanto cuando lo hacen como cuando lo reciben, ya que cada día le toca a uno.Trabajas el esfuerzo, la autonomía, fortaleza.
  7. Dejarse enseñar y ayudar cuando algo no nos sale o no sabemos bien hay que dejarse aconsejar y ayudar, siempre con la alegría de mejorar cada día. Trabajas la humildad y las ganas de aprender.
  8. Estrechar vínculos familiares momentos íntimos y únicos entre fogones, para mi son muy enriquecedores, y me ayudan a trabajar mi paciencia. Trabajas el cariño, la comunicación con tus hijos y tu paciencia.
  9. Disfrutar por un día de ser el chef de tu casa. Trabajas su felicidad, ser capaz  el solo realizar la comida para los demás.

Tal fue el éxito de esta divertida experiencia que empezó como un juego que en cuanto hay vacaciones ya están pensando en lo que van a cocinar. Les encantan los programas y las revistas de cocina.
A veces nos han sorprendido cocinando ellos solos y sirviéndonos a su padre y a mi,  con velas y música "Bien venidos al restaurante romántico" como les gusta decir. La verdad es que estoy muy orgullosa de ellos y una cosa tengo clara no se morirán de hambre por no saber cocinar, recursos tiene para una temporada.



 Este verano no pierdas la ocasión de disfrutar con tus hijos con esta experiencia tan enriquecedora.

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