miércoles, 26 de noviembre de 2014

Saber pedir perdón, saber perdonar, ¿Qué nos cuesta más?

Hola a tod@s   hoy he recordado una charla a la que asistí hace unos días en el colegio de mi hijo para la preparación de la comunión, sobre la confesión. Tengo que deciros que me gustó mucho y me hizo pensar.
Cuanto nos cuesta aveces pedir perdón, el sacerdote se refería sobretodo a pedir perdón a Dios a través de la confesión. 
Pero... ¿cuantas veces pedimos perdón  a las personas cercanas? ¿enseñamos a nuestros hijos a pedir perdón sincero y arrepentido? 


La mayoría de los padres enseñamos a nuestros hijos a pedir perdón y disculparse desde que son muy pequeños, cuando hacen algo mal. Realmente son ellos conscientes de que han hecho algo mal, realmente lo sienten así , ¿realmente se arrepienten? o ¿simplemente se trata de una palabra?. 


Reconocer la culpa cuesta mucho a cualquier edad. 

Hoy en día somos políticamente correctos y educados y se lleva mucho el perdón de "autobús" o de "cortesía", ese perdón que vas diciendo mientras vas haciéndote sitio en el autobús, "perdón , perdón que paso", realmente no estás arrepentido de nada, vas diciendo perdón como si dijeras permiso o por favor. O ese perdón que decimos cuando interrumpimos a otro cuando está hablando para llamar su atención. O cuando nos llaman la atención por algo o nos equivocamos y respondemos con un perdón. Podemos repetir muchas veces perdón, pero un perdón vacío.
Enseñemos a nuestros hijos a llenar de sentido y sentimientos ese perdón, a distinguir entre el "perdón de arrepentimiento" y un "lo siento".

Puede que no sepamos que eso no se podía hacer y nos excusamos en la ignorancia, yo no lo sabía, aunque la mayoría de las veces lo podemos intuir y no nos interesa. O puede que nos dé pereza sabemos que hemos hecho algo mal pero el día a día la rutina nos va llevando y no encontramos el momento de pedir perdón. También puede ser que neguemos que tenemos la culpa, que no creamos que hemos hecho algo mal y estemos convencidos que hacemos lo correcto.

Cuando tu niño pega a otro y tú le llamas la atención y le dices "pídele perdón " tu hijo repite tímidamente y en bajo tono "perdón" pero ¿realmente lo siente? o sigue enfadado. Uno no aprende a pedir perdón repitiendo como un lorito una palabra.
Para que pedir perdón tiene que existir un sentimiento de arrepentimiento, de dolor interno por lo que se ha hecho y después una intención de disculparse.


Por otro lado perdonar también cuesta, cuando uno ha sido agredido y está molesto disculpar y perdonar al otro a veces puede ser muy difícil. Dejar a parte el rencor y hacer las paces no siempre es fácil.


Para poder educar a nuestros hijos tenemos que ser coherentes con nuestra forma de ser y de pensar. Tenemos que ser los primeros en pedir perdón, en arrepentirnos cuando hacemos algo que no debemos. Nuestros hijos son pequeños pero se enteran de todo y están llenos de sentimientos, son como esponjas que lo absorben todo. Evitar discusiones delante de los pequeños y si suceden perdonarse ambos, que más da quien tiene la razón ellos no pueden sufrir por nuestras culpas, tienen que aprender que sus padres también saben pedir perdón. 
Para enseñar a nuestros hijos a pedir perdón y perdonar podemos apoyarnos en cuentos con valores ( "El pulgar rencoroso", "El sartenazo", ambos de Pedro Pablo Sacristán), en dibujos de lo que está bien y lo que está mal...



El perdón nos hace libres y felices, nos libera aprende a perdonar y a pedir perdón, enseñaras a tus hijos mejor.
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