lunes, 27 de marzo de 2017

PACIENCIA, ¿CUÁNTA TENEMOS?


La paciencia ¿Qué es? ¿Cómo se consigue?  ¿Dónde se encuentra?  ¿Cómo hacernos con ella?
La paciencia según el diccionario es la  actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para poder conseguir algún bien.

Paciencia, a mí me gusta decir que son dos en una, es paz para hacer y ciencia para saber cómo hacerlo. 
Esa paz, es tranquilidad, es calma para esperar algo o para hacer bien una actividad o trabajo, pero esa paz lleva consigo tolerancia, a veces resignación y siempre va lejos de las prisas y de los nervios. Esa paz nace del interior de cada uno. 
La ciencia para saber cómo hacerlo va acompañada de constancia y fortaleza  que nacen del amor de uno mismo por adquirir esa virtud. Conforme vamos madurando vamos haciéndonos más paciente y menos impulsivo. La escala de valores de las cosas y de la vida, van cambiando, intentando buscar una armonía. O por lo menos, así debería ser, aunque también vemos personas mayores muy poco pacientes.
La verdad es que, la sociedad de hoy no nos acompaña a ser muy pacientes. Saber resignarse y buscar el lado positivo de las cosas, evitar siempre el perfeccionismo y aceptar que a veces las circunstancias no las podemos controlar es la base para tener paciencia.


Cuando nos convertimos en padres desarrollamos aún más la paciencia, durante 9 meses soñamos, imaginarnos como será y  proyectamos sobre nuestro hijo cientos de ilusiones. 
Cuando nace, ¡es el mayor regalo que podíamos tener! Pero entonces nos cuestionamos nuestra paciencia, cuando son llorones, cuando patalean, cuando se ponen rebeldes etc, haciéndonos pensar que bien estaban dentro de la tripa. Pero... si hemos sido capaces de esperar durante 9 meses, o lo que es lo mismo 40 semanas, es decir durante 280 días aproximadamente para conocerle, para verle, para sentirle y tenerlo con nosotros, somos capaces de tener paciencia para educarlos.
La sociedad, la vida, el día a día, nos lleva a una aceleración continua, cada día más prisas, más estrés, menos tolerancia, más exigencias, menos tono humano, menos paz y menos ciencia, en definitiva menos paciencia. 

Que hay mucha fila en el supermercado, nos impacientamos, que hay mucho tráfico, nos impacientamos y malhumoramos, que nos hacen esperar en el médico, nos impacientamos, si hace frío o  calor, si nos cambian los planes, o nos ponen una reunión sorpresa, el caso es quejarnos e impacientarnos.
Queremos todo ya, sin esperar, eso nos lleva a convertirnos en una sociedad cada vez más intolerante, incapaz de identificar los problemas que realmente son importantes, incapaz de tolerar las contrariedades, los cambios y los fracasos. Una sociedad acelerada, egoísta que está perdiendo la sensibilidad para afrontar las adversidades y recuperar la armonía, la felicidad, la ilusión, el lado positivo de las cosas, con paciencia, con esa paz y esa ciencia que nos ayuda a disfrutar de cada momento de la vida y mirara con buenos ojos.
Lo peor de todo, es que, se lo estamos enseñando y transmitiendo a nuestros hijos, que cada vez son más impacientes y que se están acostumbrando a que todo tiene que ser ya, ahora y como ellos quieren.  
Los niños cada vez son menos pacientes y tolerantes, se frustran con facilidad ante una contrariedad, enfadándose con el mundo entero si hace falta. Pataletas, malos gestos, gritos, enfados...
Estamos demasiado pendientes de ellos, de que tengan todo lo que quieren y a su gusto. 
Tiene que aprender, que en la vida no siempre todo es de color de rosa, que nos podemos equivocar, y que a veces las cosas salen al revés. 
Todo esto tiene mucho que ver con educar las emociones, saberlas reconocer y controlarlas.

Aprender a contar hasta 10, a ser un poco más tolerantes, aprender que detrás de una cosa va otra, que el tiempo es importante, pero la impaciencia provoca estrés y que este resta felicidad, que resta alegrías, que agota física y mentalmente, que envejece, que  aísla... 

Ante un contratiempo en nuestros planes siempre hay dos opciones; 
  a) resignarnos con paciencia, aprovechando para hacer alguna llamada, o mirar el whatsApp, o hacer la lista de la compra o desconectar un rato y relajarnos. Es decir intentar sacar algo bueno de esa situación.
 b) el camino del estrés, del mal humor, de la queja continua, tal vez la discusión, que sólo conseguirá que la espera se nos haga interminable, un gran dolor de cabeza, sentido de culpabilidad, nudo en el estómago por los nervios realizados y al final habremos avanzado lo mismo en ambos casos pero con distintos estados de ánimo.
Espero que nadie mal interprete mis reflexiones, una persona que decide tomarse la vida con paciencia, no es una persona que se resigna ante todo, que va tranquila rozando la lentitud de los caracoles, conformista ante todo para evitar conflictos y sin criterio dejándose llevar por las circunstancias. Una persona paciente es una persona activa con ilusiones que sabe soportar los cambios, los contratiempos, las dificultades con fortaleza y sin lamentarse o quejarse. No vale el "he nacido así, así soy", todos podemos mejorar.

¿Tú qué opción eliges? ¿Cómo quieres educar a tu hijo?




Tal vez te interese Como gestionar la paciencia con tus hijos

viernes, 10 de marzo de 2017

MI PEQUEÑO ESPACIO

Este es mi pequeño espacio personal que empezó el 10 de marzo del 2014
     Un espacio que tiene parte de mí y que me reconforta, después de una jornada de trabajo y de dedicarme a mi familia
     Un espacio  que lleva parte de mi profesión, que transmite mi preocupación por la educación, por la familia y los hijos. 
      Un espacio en el que reflexionar e intentar ser mejor persona y ayudar a muchos padres y madres. 
   Un espacio en el que dar ideas para crear, disfrutar e ilusionar haciendo la vida más feliz a los demás.
   Un espacio, que muestra mi gusto por las manualidades y la creatividad. 
Esta es mi pequeña aportación al mundo de los blogs, que se ve altamente recompensada por vuestras visitas. Como ya sabéis podéis hacer comentarios y sugerencias, estaré encantada de leerlos y ayudaros.

Gracias por visitar, seguir y compartir este blog que hoy cumple 3 añitos.



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jueves, 9 de marzo de 2017

UN CUENTO PARA PAPÁ

¿Quieres sorprender a papá con un cuento en el que los dos sois los protagonistas? 
 Cuentos únicos personalizados  te ofrecen la posibilidad de personalizar tu cuento para papá. 



También os dejo unos emotivos cuentos de diferentes padres e hijos que seguro os encantan. 
Regalar un cuento a papá por el día del padre es una estupenda opción, estrecha vínculos, padres-hijos, mejoramos el aprendizaje del vocabulario, trabajamos la lectura, la memoria, la observación y muchos conceptos y valores.

Te quiero papá, de la editorial Susaeta


El mejor papá del mundo de Susanne Lütje, editorial Elfos.


Mi papá de Coralie Saulo, editorial Kokinos. Un papá al que le cuesta mucho dormirse por las noches...

Las manos de papá, de Emile Jadoul, editorial Corimbo, indicado para niños de 1 a 2 años. Como las manos grandes de papá para cuidar a su bebé no hay ninguna.

Mi papá es el mejor parque del mundo, de Lucia Navarro Powell, editorial  recomendado para esos padres que llegan tarde de trabajar con muchas ganas de jugar con sus hijos aunque sea un ratito pequeño.


Compota de manzana, de Klaas Verplaneke, editorial Ekaré

Papá es mío, de IIam Brenmam, editorial Algal. No sé si a vosotros os han dicho ¡mamá es miiiiiiiiía!¡papá es miiiiiiiío! pero yo he oído esa frase entre mis hijos más de una vez. Este divertido cuento puede ayudar a los hijos a ver lo bueno de compartir a los padres y no tener la exclusiva. 

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miércoles, 1 de marzo de 2017

MIÉRCOLES DE CENIZA

Para los cristianos hoy miércoles de ceniza es un día de ayuno y abstinencia. 40 días de preparación para la Semana Santa. Seas de la religión que seas, creyente o no, te invito a probar este ayuno e intentar así ser mejor persona.
                             
Por una sociedad mejor, por un mundo mejor.